Artículo del blog: Seguridad en línea

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La videncia y el espiritismo atraen cada año a muchas personas en busca de respuestas ante situaciones difíciles. Rupturas, problemas financieros o duelo pueden llevar a algunas personas a consultar a médiums o videntes con la esperanza de obtener consejos o consuelo.
Sin embargo, este ámbito también constituye un terreno especialmente fértil para las estafas.
Varios fraudes bien identificados se basan en explotar la vulnerabilidad emocional de las víctimas y pueden provocar pérdidas económicas considerables.
Las prácticas adivinatorias suelen basarse en la confianza depositada en el profesional. A diferencia de servicios medibles o verificables, las predicciones y las “sensaciones” generalmente no pueden confirmarse de manera objetiva. Esta particularidad crea un entorno favorable para las manipulaciones.
Los estafadores suelen aprovechar momentos de fragilidad: ruptura sentimental, pérdida de empleo, enfermedad o fallecimiento de un ser querido. En estas situaciones, algunas personas buscan respuestas rápidas o señales tranquilizadoras. Los defraudadores emplean entonces técnicas psicológicas para instaurar una dependencia emocional y económica.
Las autoridades alertan periódicamente sobre estas prácticas. En España, organismos como la Ministerio de Consumo (ES) señalan casos de abuso de debilidad vinculados a la videncia, mientras que el INCIBE (ES) difunde recomendaciones para identificar fraudes en línea. En México, la PROFECO (MX) también informa sobre prácticas engañosas y cómo denunciarlas.
Entre las estafas más costosas, la técnica del supuesto «trabajo oculto» o del deshechizo figura entre las más denunciadas. Suele comenzar con una consulta de videncia aparentemente clásica.
Durante la sesión, el vidente afirma haber detectado una maldición, un mal de ojo o una energía negativa que pesaría sobre la víctima o su familia. Este anuncio crea de inmediato una sensación de inquietud y urgencia.
Después, el estafador explica que es necesario un ritual específico para eliminar esa influencia nociva. Las peticiones de dinero pueden acumularse rápidamente: compra de velas supuestamente sagradas, talismanes, ceremonias espirituales o rituales nocturnos.
En algunos casos documentados por las autoridades, las víctimas han entregado sumas muy elevadas durante varios meses. Investigaciones han revelado pérdidas que van desde varios miles de euros hasta más de 200.000 euros, tras una manipulación progresiva y prolongada.
Otro modelo frecuente son las plataformas de videncia por teléfono. Algunas empresas funcionan como auténticos centros de llamadas, donde varios operadores atienden las consultas.
A diferencia de la imagen del médium independiente, estas estructuras pueden emplear a personas sin ninguna experiencia en videncia. En ocasiones, los operadores siguen guiones comerciales destinados a alargar las conversaciones para aumentar la factura.
Estas consultas pueden cobrarse por minuto. Cuando la llamada se prolonga, el coste final puede llegar a ser muy elevado para quien consulta.
Los operadores suelen utilizar técnicas psicológicas conocidas:
Estos métodos dan la impresión de una gran precisión, cuando en realidad se basan principalmente en interpretar las respuestas del cliente.
Algunas estafas se dirigen específicamente a personas en duelo. Los defraudadores a veces vigilan las redes sociales o los anuncios necrológicos para identificar posibles víctimas.
Luego contactan con la persona afirmando haber recibido un mensaje espiritual de un familiar fallecido. Según el guion, el alma del difunto querría transmitir una información urgente o pedir una acción concreta.
El estafador explica entonces que ese mensaje solo podrá transmitirse tras el pago de una sesión especial o de un ritual que permita «liberar el espíritu». A menudo se presiona a la víctima para que actúe rápidamente con el pretexto de una urgencia espiritual.
Estas prácticas explotan directamente el dolor del duelo. Las asociaciones de ayuda a las víctimas recuerdan que este tipo de manipulación constituye una forma especialmente grave de abuso emocional.
Ciertos comportamientos pueden revelar un intento de estafa en el ámbito de la videncia o el espiritismo. Los especialistas en protección del consumidor recomiendan prestar atención a varias señales de alerta.
Entre las situaciones sospechosas:
En varios procesos judiciales, los tribunales han considerado que estas prácticas pueden constituir un abuso de debilidad, un delito castigado por la ley cuando alguien se aprovecha de la vulnerabilidad de otra persona.
La prudencia es esencial cuando se plantea consultar a un profesional de la videncia. Es importante tener presente que ninguna predicción puede garantizarse y que ninguna intervención espiritual puede resolver con certeza problemas personales.
También se aconseja evitar servicios que pidan rápidamente sumas importantes o que insistan en multiplicar las consultas. Las solicitudes repetidas de dinero suelen ser la primera señal de una manipulación.
En caso de duda, es posible denunciar prácticas abusivas ante las autoridades competentes. En España, los consumidores pueden utilizar los canales de reclamación de la Ministerio de Consumo (ES). En México, se puede presentar una queja ante la PROFECO (MX).
Las víctimas también pueden acudir a los servicios de policía o a asociaciones de ayuda a víctimas para obtener acompañamiento jurídico y psicológico.
Las estafas vinculadas a la videncia y al espiritismo suelen basarse en aprovechar momentos de fragilidad personal. Prometiendo resolver problemas sentimentales, financieros o espirituales, algunos defraudadores logran instaurar una relación de dependencia con sus víctimas.
Ante estas situaciones, la vigilancia sigue siendo esencial. Las promesas extraordinarias, los rituales costosos y las presiones psicológicas son señales que deben invitar a la prudencia.
Para profundizar en los reflejos de prevención, puede ser útil consultar esta guía que explica los reflejos esenciales para evitar las estafas en línea. También puede descubrir este análisis detallado sobre las principales estafas y cómo reaccionar eficazmente.